Las acerías de la Unión Europea podrían arriesgarse en el futuro a que se les retire el permiso de explotación si no son capaces de restringir sus emisiones de gases de efecto invernadero a determinados niveles, advirtieron el 8 de septiembre representantes de la industria del acero.

La Comisión Europea revisará en breve su Directiva de Emisiones Industriales (DEI), que autoriza a las siderúrgicas, metalúrgicas, químicas y otras industrias básicas de la UE en lo que respecta a sus emisiones a la atmósfera y al agua. Esta será la primera revisión de la directiva desde 2010. Vista la creciente importancia que se está dando en los últimos años a la seguridad climática y la economía circular, cabe esperar que se endurezca la DEI para que sea totalmente coherente con el Pacto Verde de la Unión Europea de 2019 y con los objetivos climáticos «Fit for 55» de este año, «añadiendo una capa de control de emisiones», declaró Eva Blixt, presidenta del Grupo de Trabajo sobre Emisiones Industriales de la Asociación Europea del Acero (EUROFER) y representante de la Asociación de la Industria Siderúrgica Sueca Jernkontoret.

Se espera que en enero o febrero de 2022 se haga pública una propuesta de versión actualizada de la DEI, indicó Blixt. Sin embargo, ya ha comenzado el debate entre las cerca de 500 plantas de producción y procesamiento de acero de Europa sobre los posibles cambios y los vínculos de la directiva con el Régimen de comercio de derechos de emisión (RCDE) de la Unión Europea, según la directivo.

«Mandar y controlar»

Blixt afirmó que una de las principales preocupaciones del sector siderúrgico se refiere a los posibles cambios en el actual artículo 9.1 de la DEI, que establece que «los permisos no incluirán valores límite de emisión para la emisión directa de gases de efecto invernadero», es decir, que la concesión de permisos de explotación no depende de los niveles de emisión de gases de efecto invernadero de las empresas.

Sin embargo, el directivo añadió que ahora es posible que la revisión de la DEI suprima o modifique este artículo para aplicar límites vinculantes a las emisiones de gases de efecto invernadero como requisito previo a la concesión de permisos de explotación de las plantas, a pesar de que las emisiones del sector siderúrgico ya se rigen por el ETS, que se considera un instrumento basado en el mercado.

La aplicación de un límite de emisiones vinculante añadiría un elemento de «mando y control» a la DEI, puntualizó Blixt. La revisión de la directiva también puede incluir nuevos requisitos vinculantes sobre los tipos y niveles de uso de energía en el sector, señaló.

«A la industria siderúrgica le preocupa que se introduzcan en la DEI límites a las emisiones de gases de efecto invernadero y otras cláusulas climáticas como condición para que las empresas obtengan licencias de explotación«, apuntó. Las reglas son que, «si no puedes ajustarte a la DEI en cuatro años, tendrás que dejar de operar».

La industria siderúrgica desearía que la directiva diera un margen de maniobra más amplio que el actual periodo de ocho meses previsto en la legislación para probar nuevas técnicas y tecnologías, concretó Blixt.

«La industria siderúrgica de la Unión Europea está tomando la delantera para realizar el paso al acero sin fósiles, pero puede que necesitemos un plazo más largo para llevar a cabo la transformación», declaró.

También está previsto que la DEI, a la que ya están sujetas unas 50.000 instalaciones industriales en la Unión Europea, se amplíe para abarcar nuevos sectores, como la minería, la producción de baterías, el sector textil y otras industrias de producción, señaló Blixt.

Todas las plantas siderúrgicas que produzcan al menos 20 Ton. de acero bruto por hora o los trenes de laminación en caliente que produzcan 2,5 Ton. por hora o más deben tener un permiso de la DEI para poder operar.

Algunos de los ponentes de un seminario web organizado por EUROFER el 8 de septiembre afirmaron que la aplicación de controles de emisiones en el DEI supondría una «doble regulación» para el sector siderúrgico, ya que se sumaría a la actual participación de los fabricantes de acero en el RCDE. En virtud del RCDE, los productores tienen que compensar sus emisiones con la compra de derechos de emisión. El sistema de derechos de emisión gratuitos para algunas empresas, entre las que se encuentran las que corren más riesgo de fuga de carbono, se eliminará gradualmente de aquí a 2030.

Según la normativa de la Comisión Europea, para alcanzar el objetivo global de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero de la Unión Europea para 2030, los sectores incluidos en el ETS deben reducir sus emisiones en un 43% respecto a los niveles de 2005.

El RCDE es «demasiado barato» para solucionar el problema del clima

Erik Bergkvist, eurodiputado, manifestó en el seminario web que consideraba que «el RCDE era un buen sistema, pero siendo claros, no estaba cumpliendo su cometido. Todavía es demasiado barato, así que tenemos que aumentar el ritmo a la hora de subir los precios de las emisiones en el sistema RCDE, y este es uno de los puntos importantes cuando hagamos la revisión del DEI«.

«Tenemos un medio ambiente que está colapsándose y tenemos que arreglarlo», subrayó Bergkvist. «Lo importante para el DEI es ser el impulsor, el proceso que nos proporcione la mejor técnica disponible para luchar contra el cambio climático».

Según el eurodiputado, la industria debe centrarse en las llamadas «Mejores Técnicas Disponibles«, por ejemplo, en la utilización de la energía y en la calidad de los datos, más que en la cantidad de datos disponibles en este ámbito.

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