El anuncio de la Comisión Europea (CE), acerca de la propuesta sobre su mecanismo de ajuste en frontera por emisiones de carbono (CBAM) está llamado a orientar las tendencias futuras de los sectores del acero y el aluminio, que representan el 8% y el 2% de las emisiones mundiales de carbono, respectivamente.

Según los borradores de las propuestas a los que fuentes del mercado han tenido acceso, el CBAM sustituirá al actual sistema de derechos de emisión de carbono gratuitos para los sectores metalúrgicos, y endurecerá los derechos de emisión en el Régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea en general, que es motivo de fricción para algunos.

Se espera que el mecanismo, o impuesto, se reajuste antes de su aplicación en 2023 sobre las importaciones en la UE de metales, electricidad, cemento y fertilizantes.

Si bien algunos califican la iniciativa de ambiciosa, el mecanismo sin duda impulsará los precios tanto del carbono como de los metales descarbonizados.

«Esperamos algunos anuncios importantes, dado que la UE acordó en abril de 2021 reducir un 55% las emisiones del bloque para 2030 respecto a los niveles de 1990, y su economía posiblemente aún no sea capaz de alcanzar este ambicioso objetivo», apuntó Tom Price, analista del banco de negocios Liberum, en una nota del 6 de julio, refiriéndose al llamado paquete Fit for 55 de la CE.

Los mayores cambios estarán relacionados con el Régimen de comercio de derechos de emisión, «el principal agente de cambio industrial de la UE», explicó el analista. Los precios del carbono han subido un 260% desde marzo de 2020, hasta un récord de 58 EUR/t, pero «pueden seguir subiendo», según Liberum, que prevé un precio de 80 EUR/t para 2025. Este aumento será el resultado del alza de los precios del carbón y del gas, de las limitaciones de los derechos de emisión y del posicionamiento especulativo ante la reestructuración del mercado.

«El Régimen de comercio de derechos de emisión de la Unión Europea, en vigor desde 2005, está poniendo a prueba de forma proactiva la sensibilidad de la industria de la UE a los precios más altos», afirmó Price. Un recorte del 55% de las emisiones de carbono requiere un precio del carbono mucho más alto y que se regulen aún más emisores, tras la reciente inclusión del transporte marítimo, la vivienda y el transporte en la lista, sostuvo.

Las acerías europeas, que desean proteger el valor de sus inversiones en la descarbonización del acero de la UE, tienden a favorecer la idea del CBAM como vía para alcanzar los objetivos del Acuerdo de París y para mantener fuera el acero producido en jurisdicciones con una legislación medioambiental menos estricta.

Las acerías de la UE han calculado que para ser «Fit for 55» en 2030, y lograr una producción neta de carbono cero en 2050, pueden necesitar invertir hasta 144.000 millones de euros, incluso en tecnologías de vanguardia que podrían aumentar los costes de producción y los precios del acero entre un 35% y un 100% por encima de los niveles actuales. Algunos fabricantes de aluminio, por su parte, no creen que el impuesto vaya a frenar las fugas de carbono y temen que la naturaleza global de sus cadenas de suministro tradicionales se vea afectada.

 

El futuro del acero

«El paquete Fit for 55 es uno de los grupos de medidas más significativos, y de mayor envergadura, que la UE ha publicado de una sola vez», comentó un portavoz de la Asociación Europea de Fabricantes de Acero, Eurofer. «Revisará por completo la base de la política climática de la UE para intentar ajustarla a la ambición política de la UE de reducir las emisiones en un 55% respecto a los niveles de 1990. Así que hay mucho que esperar, con oportunidades y retos potenciales en muchos de los informes».

Los precios del acero en todo el mundo han alcanzado recientemente máximos históricos debido a la escasez de oferta, en el contexto de una recuperación del mercado impulsada por las medidas de estímulo debido al impacto de la pandemia de coronavirus. Los consumidores temen que el CBAM conlleve una mayor volatilidad. El miembro del comité ejecutivo de la asociación de distribuidores e importadores Euranimi, Christophe Lagrange, calificó el CBAM esta semana como una «excusa ecológica para lo que en realidad se convertirá en otro impuesto común a la importación, en la misma línea que los aranceles antidumping», y aboga por un enfoque por productor.

Muchos productores, incluso en países del tercer mundo, ya han comprado e instalado la tecnología más moderna en aras de la sostenibilidad, argumentó Lagrange, con sede en Bruselas.

«Creemos que un sistema basado en incentivos/penalizaciones individuales sería mucho más eficaz para promover inversiones individuales en una producción más sostenible que crear otro «impuesto verde de importación» general sobre el acero y el aluminio».

Fernando Espada, director general de Layde Steel, filial de centro de servicios y distribuidor de Tata Steel, el segundo mayor fabricante de acero de Europa, manifestó que el principio del CBAM debería ser «ayudar a implantar nuevas tecnologías más ecológicas, y no dar privilegios a unos actores frente a otros en función de su ubicación o influencia local….Creemos que los objetivos de reducción de CO2 deben estar en consonancia con las tecnologías disponibles, lo que a veces parece muy difícil de conseguir. El precio de los derechos de CO2 debe ser supervisado por las autoridades y alinearse con el objetivo de las reducciones, no con la rentabilidad financiera».

Aluminio: inconvenientes en la medición del carbono

Gerd Gotz, director general de European Aluminium, una agrupación de productores, admitió el 5 de julio que ampliar la fijación del precio del carbono más allá de Europa, obligando a declarar el contenido de carbono de los productos, podría tener efectos beneficiosos para el clima y la competitividad industrial.

Sin embargo, la naturaleza del aluminio, cuyo consumo de energía es elevado, con una importante exposición a las emisiones indirectas de la producción de electricidad, complica las mediciones. «Hoy en día no existe ningún método que pueda verificar el contenido real de carbono del aluminio en productos complejos procedentes de más de una planta y de diferentes países», en parte debido a la falta de transparencia en el abastecimiento de electricidad en terceros países, escribió Gotz en un artículo publicado en el sitio web del medio Euractiv.

Si el CBAM no cubre toda la cadena de valor, siempre habrá fugas de carbono, afirmó.»El CBAM podría generar costes adicionales para los productores europeos de productos semiacabados de aluminio, que se abastecen de aluminio primario fuera de la UE, de más del 5% del valor total de productos que van desde marcos de ventanas hasta piezas de automóviles».

Incluso antes del anuncio inicial del CBAM, los precios spot del aluminio en la Bolsa de Metales de Londres se situaban en 2.487 USD/t el 7 de julio, su nivel más alto en tres años.

 

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