La Unión Europea ha propuesto implementar un Mecanismo de Ajuste en la Frontera del Carbono (CBAM, por sus siglas en inglés) a las importaciones de hierro y acero, aluminio, cemento, productos químicos básicos orgánicos y fertilizantes, para evitar el riesgo de fuga de carbono, según anunció la Comisión Europea como parte de su paquete de medidas climáticas «Fit for 55» el 14 de julio.

La Comisión Europea tiene planeado implementar el mecanismo en una fase de transición que continuará hasta finales de 2025 y estará totalmente en vigor en 2026, según afirmó en un comunicado. El organismo señaló que el sistema estará basado en el comercio de certificados basados en emisiones reales o directas.

La implementación progresiva del CBAM se llevará a cabo en el marco de una reducción correspondiente de los permisos gratuitos asignados de acuerdo con el Régimen de comercio de derechos de emisión de la UE, según el organismo.

Sin embargo, la CBAM seguramente no aplique ciertos productos, incluidos la chatarra férrea, las ferroaleaciones y ciertos fertilizantes cuya producción no supone emisiones significativas, según explicó la Comisión Europea en un documento de propuesta de regulación.

Compra de certificados

A partir de 2026, los importadores de productores de hierro y acero, aluminio y cemento se verán obligados a comprar los certificados correspondientes al volumen de productos y las emisiones incorporadas en los productos que figuren en la lista.

Los importadores de productos de la Unión Europea contarán con la cobertura de un registro del CBAM, que también puede comprar certificados del CBAM. El precio de los certificados se calculará en función de la media semanal del precio de subasta de los permisos del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea expresados en euros por tonelada de CO2 emitida durante la semana anterior a la compra. El número de certificados del CBAM necesarios para la compra se ajustarán para reflejar el número de permisos del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea que se asignan de manera gratuita a los productores radicados en Europa.

No hay previsto ningún ajuste financiero para los importadores durante el periodo de transición del CBAM de 2023-2026.

«El CBAM debería basarse en un sistema de declaraciones en el que un declarante autorizado, que podría representar a más de un importador, presenta cada año una declaración de emisiones incorporadas en los productos importados al territorio aduanero de la Unión y cede una cantidad de certificados del CBAM correspondiente a esas emisiones declaradas», señaló la Comisión Europea en su documento de propuesta de regulación. «Un declarante autorizado debería tener permiso para exigir una reducción del número de certificados del CBAM que se cederán correspondientes al precio del carbono ya pagado por esas emisiones en otras jurisdicciones».

La Comisión Europea explicó que las importaciones de electricidad deberían incluirse en el ámbito de aplicación de estas medidas, dado que este sector es responsable de un 30% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de la Unión Europea.El paquete «Fit for 55» tiene objetivo de reducir las emisiones de dióxido de carbono del bloque en un 55% respecto a los niveles de 1990 para 2030.

Tan solo emisiones directas

Las emisiones incorporadas son las emisiones directas realizadas durante la producción del producto y los materiales de insumo relevantes. Los materiales de insumo relevantes para cada materia prima se definirán en el acto de aplicación. Por ejemplo, un importador de 10.000 Ton. de aluminio que tenga una intensidad directa de carbono de 1,5 Ton. de CO2/Ton. de aluminio quizá tenga que comprar 15.000 certificados del CBAM después del fin del periodo de transición.

De acuerdo con las propuestas, habrá un periodo de transición entre 2023 y 2026 durante el que los importadores no tendrán que aplicar ningún ajuste financiero. Según el documento, el periodo de transición tiene como único objetivo recopilar datos y dar tiempo a los importadores para que estén al tanto de la situación.

Desde el 1 de enero de 2023, todos los importadores de los productos mencionados con anterioridad tendrán que presentar un informe del CBAM cada trimestre. El informe incluirá la cantidad total de productos y su país de origen, el total de emisiones incorporadas, el total de emisiones indirectas y cualquier precio que se haya pagado por el carbono en el país de origen.

Según la propuesta, los importadores que no cumplan la declaración correcta del informe del CBAM se enfrentarán a penalizaciones.

Reacción de la industria

Fuentes del mercado se han declarado sorprendidas por el hecho de que el CBAM solo se aplicará a las emisiones directas y no incluirá las emisiones indirectas. «Es una broma», afirmó un operador de aluminio, mientras que otro describió las propuestas como algo anticlimático.

La mayor parte de las emisiones de dióxido de carbono relacionadas con el aluminio son emisiones indirectas que se liberan al poner en marcha la fundición, habitualmente mediante el uso de carbón. De acuerdo con esta propuesta, las fundiciones que operan con carbón pagarán los mismos costes de CBAM que las que operan con energía hidroeléctrica.

Sin embargo, cabe señalar que la propuesta incluye en el comunicado la siguiente frase: «El ámbito de aplicación del CBAM podría ampliarse en un futuro para incluir las emisiones indirectas».

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