La Unión Europea va a suspender temporalmente la aplicación de los aranceles «de reajuste» que en un primer momento iba a empezar a cobrarse a las importaciones de algunos productos de Estados Unidos a partir del 1 de junio, según confirmó el 18 de mayo un portavoz de la Comisión Europea.

El portavoz indicó que la suspensión se ha decidido «de acuerdo con» la cooperación entre dos «socios estratégicos», que podría haberse visto afectada por las acciones de la anterior administración de Estados Unidos.

«Nuestro objetivo conjunto es poner fin a las disputas de la OMC tras la aplicación por parte de Estados Unidos de aranceles a las importaciones de la UE de acuerdo con el artículo 232 durante la anterior administración», explicó el portavoz en un comunicado. «Estados Unidos es un importante aliado estratégico y estamos decididos a colaborar estrechamente con la Administración de Biden para mitigar factores que puedan irritar nuestra relación comercial y debilitar nuestra colaboración».

La CE empezó a aplicar aranceles de reajuste en junio de 2018 como reacción a la imposición por parte de Estados Unidos de aranceles del artículo 232 del 25% a las importaciones de acero y del 10% a las importaciones de aluminio de la UE, Canadá y México en marzo de 2018. Estos aranceles en un primer momento se iban a aplicar a una lista de productos por un valor de 2.800 millones de euros y estaba previsto que afectaran a un volumen de compraventa por un valor adicional de 3.600 millones de euros a partir del 1 de junio de 2021. Este «segundo tramo» de medidas de reajuste es el que se ha suspendido ahora, según confirmó el portavoz de la CE.

Además del acero y el aluminio, las medidas de reajuste afectaban a los productos agrícolas y de tabaco de Estados Unidos, entre otros.

Algunas fuentes del mercado creen que, de no aplicarse medidas de reajuste adicionales, la Administración de Biden podría relajar los aranceles del artículo 232, sobre todo tras el pronunciado incremento de los precios del acero visto recientemente y la falta de suministro en el mercado de Estados Unidos, a lo que hay que añadir la fuerte alza de los precios del aluminio. El miedo a una inflación de los precios es cada vez mayor en Estados Unidos, donde para el periodo de 12 meses que concluyó en abril se informó de unos niveles de inflación del 4,2%, al parecer los más altos desde 2008. Los elevados aranceles a la importación contribuyen de manera inevitable a la inflación de los precios de los productos.

La oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y el Departamento de Comercio del país norteamericano, por un lado, y la CE, por el otro, anunciaron el 17 de mayo que iban a colaborar para encontrar soluciones efectivas contra el exceso de capacidad mundial de acero y aluminio y para poner fin a sus disputas en el marco de la Organización Mundial de Comercio para finales de este año, según el portavoz de la CE.

«Para garantizar un marco constructivo para estos proyectos, hemos acordado evitar cambios que afecten negativamente al comercio bilateral», añadió el portavoz.

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