Un grupo que representa a los fabricantes de productos metálicos y los usuarios de metales de Estados Unidos emitió el 1 de septiembre un comunicado en el que pide al presidente, Joe Biden, que retire los aranceles del artículo 232 a las importaciones de acero debido a que los precios nacionales de la bobina laminada en caliente (BLC) han seguido alcanzando máximos históricos.

«La crisis que afecta a los precios y el suministro de acero sigue empeorándose», indicó la Coalición de los Fabricantes y Usuarios de Metal de Estados Unidos (CAMMU) en un comunicado en el que añade que Estados Unidos se ha convertido en «una isla de precios altos de acero».

El índice diario de S&P Global Platts de la BLC aumentó 4 dólares hasta los 1.942,25 USD/tc EXW Indiana del 1 de agosto, lo que supone un nuevo máximo, mientras que los precios de la BLC del país se han incrementado un 92% desde principios de año.

Según las cifras que ha proporcionado la CAMMU, los fabricantes de Estados Unidos pagan hoy por hoy por la BLC unos 1.334 USD/tc más que los competidores de China y 734 USD/tc más que los competidores de Europa.

Además de los elevados precios, la CAMMU indicó que el repunte de la utilización de capacidad nacional de acero es otro motivo por el que los aranceles deberían retirarse. La utilización de capacidad de acero bruto de Estados Unidos se situó en un 84,9% en la semana del 23 de agosto, porcentaje ligeramente inferior al 85% de la semana anterior, según datos del Instituto Norteamericano del Hierro y el Acero.

El expresidente Donald Trump implementó el arancel del 25% a las importaciones de productos de acero en marzo de 2018 usando una justificación de seguridad nacional incluida en el artículo 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962 con el objetivo declarado de incrementar la tasa de utilización de las acerías nacionales hasta más de un 80%.

«La tasa de utilización de capacidad de la industria siderúrgica nacional alcanza ya un 85%, muy por encima del objetivo del 80% que el Departamento de Comercio de Estados Unidos había anunciado y usado como motivo para la imposición por parte de la Administración de Trump de aranceles del artículo 232 al acero en 2018», recordaron desde la CAMMU.

La fecha en que se retirarían los aranceles ha planteado una duda desde que se implementaron.

Cuando Trump implementó los aranceles, afirmó que iban a mantenerse durante un «periodo de tiempo ilimitado» y añadió que tenía la esperanza de que siguieran en vigor «durante mucho tiempo», sin un plazo firme establecido. El presidente tendrá que tomar cualquier decisión respecto a un posible del nivel de los aranceles o su eliminación de acuerdo con el artículo 232.

Grupos que representan a las acerías de Estados Unidos afirmaron que los aranceles no pueden eliminarse sin abordar el problema subyacente de exceso de capacidad mundial, dado que eliminar los aranceles sin abordar los problemas subyacentes plantearía la posibilidad de un nuevo repunte de las importaciones al país norteamericano.

La CAMMU indicó que, actualmente, el Congreso está intentando sacar adelante una gran ley de infraestructura y, de aprobarse, los actuales problemas de escasez en el mercado del acero de Estados Unidos no van a hacer más que empeorar.

«Si los fabricantes estadounidenses que usan acero no pueden encontrar el acero que necesitan a precios competitivos, van a perder ventas a manos de los competidores de otros países que están pagando beneficios récord, por lo que está claro que esta protección arancelaria ya no es necesaria».

La CAMMU, que representa a más de 30.000 empresas del sector manufacturero y de las cadenas de suministro intermediarias, se creó a raíz de los aranceles a los metales del artículo 232 para oponerse a la medida comercial.

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